domingo, 29 de abril de 2007

Alfonso López Borgoñoz:

La verdad es que no queda claro quien asesora a la Consellera, pero sí que cada vez queda es más oscuro el futuro de la sanidad pública catalana si se sigue por esta vía.

¿Cómo funcionará el tema con las demandas contra los que practican estas terapias cuando llegue el momento en que algunos de sus afectados decidan recurrir a la vía judicial? ¿hasta que punto esta colaboración sin supeditación, este situar al mismo nivel a cualquiera que desee ponerse una placa en la puerta de su casa con un titulillo obtenido en tres meses con alguien con un MIR a sus espaldas no comportará el caos a los usuarios y la consiguiente responsabilidad para una admninistración pública que no sabrá quén es quién al final?

Hace poco leí que una sentencia judicial defendía que no era un timo asegurar a alguien que se le iba a curar de algo con una práctica curanderil, ya que para el juez era tan obvio que ello era imposible que los que siguieron la práctica no eran merecedores de ninguna indemnización (lo que quizás si hubieran tenido si el error hubiera sido en un hospital público gratuito). ¿Que pasara en el caso de las terapias medio públicas?

¿Se darán validez a los ingenieros o arquitectos alternativos, con titulaciones obtenidas en un par de meses en esos 'todo a cien' que son algunos pisos/academias del ensanche, en los que imparten los curos más variados con los nombres más complejos? (entendiendo alternativos no en la medida que usen el potencial de nuevos sistemas constructivos posibles o energías de las llamadas limpias -lo sean o no- sino de otros imposibles cuya efectividad no haya sido probada jamás).

¿Cómo es posible que se censure con razón a los que niegan el genocidio judío y no se haga lo mismo a los que niegan que el SIDA lo causa un virus?

Dado el embrollo de la sanidad catalana, y dado que es tan imposible defender la homeopatía como que el SIDA se cura con agua y limón, no hay duda que se podrá colar todo.

lunes, 16 de abril de 2007

Notas al margen.

En la página web del IES (http://www.gencat.net/salut/ies/) se pueden descargar las guías oficiales sobre competencias y formación de los futuros “profesionales” de terapias naturales.

Creo que el plazo para presentación de alegaciones ha finalizado 4 de abril, pero no sé si son los documentos definitivos.

Mi primer repaso a estos documentos, aunque superficial, ha sido totalmente desconcertante. Cada vez entiendo menos el embrollo en el que se ha metido el Departament de Salut.

Hay muchos aspectos que todavía no tengo claros y, por tanto, me guardo la opinión hasta una elaboración medianamente coherente, pero hay dos “perlas” que, en mi opinión, no tienen desperdicio y querría compartir con todos ustedes.

En el documento sobre competencias de los terapeutas (los de tipo manual) regulados en el decreto dice:

Página 39: Desprès del tractament osteopàtic, l’osteòpata ha de tenir la responsabilitat terapèutica global. Te la possibilitat de prescriure eventualment l’atenció d’un altre professional de la salut (fisioteràpia, podologia,...) o demanar un tractament mèdic coadjuvant al seu tractament osteopàtic.

Pagina 46: REVALORACIÓ INMEDIATA: farem la valoració de la efectivitat del tractament fent un seguiment evolutiu del usuari, si és necessari l’adreçarem a un altre terapeuta professional o demanar un tractament mèdic coadjuvant al seu tractament de shiatsu.

Según el Diccionario de la Lengua Catalana del Institut d’Estudis Catalans, coadyuvar es: “Donar-se mútua ajuda, cooperar”.

Según del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es: “Contribuir, asistir o ayudar a la consecución de algo”.

Me gustaría pensar que no lo he entendido bien, pero no encuentro otra interpretación. Señores médicos: si se lo piden, han de cooperar, contribuir, asistir y ayudar. Ni se les ocurra interferir cuando el paciente haya recibido un tratamiento de osteopatía o de siatsu.

Sé que no servirá de consuelo, pero semejante absurdo no figura en ninguna de las otras terapias reguladas.

Tengo entendido que la Sra. Marina Geli es titulada en medicina. Seguro que no se lee estos tochazos pero ¿quién la está asesorando? ¿quién?.


Martin Barra.

viernes, 30 de marzo de 2007

ENFERMOS ALTERNATIVOS

Se diga lo que se diga,se legisle lo que se legisle,siempre existirán Enfermos alternativos.
DRAE.alternativo,va.En actividades de cualquier género,especialmente culturales,que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados.

Los individuos que buscan las medicinas alternativas, no cesarán en ello.La legalización de las actuales,solo constituirá una deriva para encontrar la respuesta al arcano.¿Donde?Es sencillo,la imaginación de nuestros semejantes,generará nuevas terapias,a cual mas abstrusa.La credulidad de los marginados del "sistema",reales ó supuestos,iniciaría,iniciará un nuevo ciclo alternativo.
El actual paciente de,la ... "fitoterapia holistica",en el momento que esta sea terapia oficial empezará a desconfiar,sus resultados,antes satisfactorios,se iran reduciendo o desapareciendo.
La ausencia de misterio y atrevimiento,magnificos ingredientes del efecto placebo,llevarán a nuestro enfermo alternativo,a una nueva senda iniciática,los mas cultos ó a la mancha de aceite mas proxima,a los comerciales.

El método científico certificará la consideración de oficiales, en la medicina, de las nuevas terapias.Hoy en aquí.Mañana en toda España.
Nuestro enfermo alternativo,en un arco que va desde,moribundos terminales a sencillos hipocondríacos,seguirá buscando la panacea.


José Mª Fabregat Garcia

jueves, 29 de marzo de 2007

De Martín Barra López

Gracias, de antemano, por aceptarme de nuevo en su blog,y permitirme aclarar las dudas que ha suscitado mi primer texto.

El resumen de mi posición sería:

  • De acuerdo con que se regule esta materia.
  • El control de toda terapia regulada debe estar exclusivamente en manos de las instituciones sanitarias oficiales. Hay que proteger la salud de la población.
  • No se debe fomentar el intrusismo. Lo que es competencia de los profesionales titulados debe seguir así.
  • Las terapias incluidas deben someterse a los mismos criterios de control de resultados que utilizan las terapias convencionales. Es decir, el método científico es inexcusable. No estoy de acuerdo con que en el preámbulo del decreto se haga referencia a una “base filosófica diferente”.
La controversia surge a partir de mi opinión, totalmente discutible, por supuesto, de que no me parece tan relevante si la evidencia disponible no avala el uso de estas terapias.

No pretendía decir que, como no sabemos lo que se descubrirá mañana, todo vale hoy. No era esa mi intención, sin duda me expliqué mal.

Mi propuesta es distinguir entre el método científico como tal, y la evidencia publicada. El método me parece inexcusable, la evidencia publicada es discutible.

Al margen de que, si somos honestos, reconoceremos que muchas de las técnicas que utilizamos los sanitarios convencionales tampoco gozan de evidencia a su favor; hacer bandera de lo publicado podría volverse contra nosotros. Hay casos de manipulación, por ejemplo, la falta de efectos adversos del rofecoxib... cuando el estudio lo financiaba Merck.

Hay casos en los que nuestra práctica no sigue los dictámenes de la evidencia disponible. No pondré ejemplos de medicina, que los hay, pondré ejemplos de fisioterapia. Estoy de acuerdo con Alfonso López en que el Drenaje Linfático no funciona. Aunque muchos de nuestros pacientes opinen lo contrario, así nos no indica la bibliografía existente. ¿Por qué se sigue usando TENS (una determinada forma de electroterapia) en la lumbalgia? Los médicos rehabilitadores la siguen prescribiendo y los fisioterapeutas usándola, pero está más que demostrado que no produce efecto y mi práctica diaria lo corrobora.

Otro problema, no menor, es la interpretación de lo publicado. En un documento de Bandolera titulado “Sesgos” hacen referencia a que los resultados con acupuntura son siempre positivos si el estudio se hace en Asia, mientras que, si el estudio se hace en el resto del mundo, los estudios son positivos en la mitad de los casos. Yo me creo más los resultados del resto del mundo pero, lo relevante de este dato es que las conclusiones de una revisión se verán afectadas por el ámbito geográfico utilizado.

Yo regularía algunas de las terapias no convencionales, no todas, sería restrictivo, bastante restrictivo. Exigiría que sus resultados fueran valorados por el método científico, pero no exigiría un nivel de rigor diferente del que nos exigimos nosotros mismos.

No pretendo hacer de abogado del diablo ni justificar el uso de estas terapias, sólo intento ser ecuánime. Es probable que si buscara más datos sobre alguna de las terapias que yo incluiría, cambiaría de opinión. Es la gran ventaja del método, estar siempre dispuesto a cuestionarlo todo.

Alfonso López ha formulado la siguiente pregunta: ¿Cómo distinguir ahora, en este momento, ante un paciente concreto, las terapias a las que se debe dar cancha de las que no?

La pregunta es absolutamente pertinente y correcta, la repuesta, difícil.

En mi práctica diaria utilizo las mejores técnicas de fisioterapia de las que pueda disponer. La acupuntura, la reservo para casos concretos, esos que llamamos “de libro” y la uso, sólo y únicamente, después de no haber obtenido un resultado suficientemente favorable con la fisioterapia. Es diferente conmigo mismo, que parezco un conejillo de indias.

Otros sanitarios titulados tienen un criterio diferente. Muchos compañeros prefieren utilizar, como primera opción, la terapia no convencional. Tengo datos del Reino Unido, y cada vez se utilizan más, por este orden: acupuntura, osteopatía, homeopatía y fitoterapia, entre los sanitarios de Atención Primaria del National Health Service ¿están equivocados? ¿las utilizan como placebo en los casos crónicos a los que la medicina convencional no puede dar respuesta satisfactoria? ¿las utilizan de forma concomitante o excluyente? Hay muchas preguntas a las que no tengo respuesta, solo sé que cada vez se usan más.

Un último comentario a lo formulado por Alfonso López. La osteopatía, en mi opinión, tiene una base conceptual, como mínimo, muy aceptable. Aunque en Europa, en los países que está regulada, tienen nivel de diplomado universitario, en Estados Unidos, una persona que termina sus estudios en una escuela de osteopatía puede optar a cualquier especialidad médica exactamente igual que una persona que estudia en una facultad de medicina tradicional. Otra cosa distinta es la quiropraxia. En las revisiones las mezclan, craso error. También tengo bibliografía de osteópatas contrarios a ciertas prácticas de la osteopatía que consideran carentes de rigor científico. En resumen, hay una osteopatía muy, muy seria. Lamentablemente también hay otra. Precisamente la que pretende regular nuestro famoso decreto, la de academias particulares sin un mínimo criterio científico.

Para terminar, El Pais publicó la noticia de que la Organización Médica Colegial ha presentado una impugnación al recurso, pero también añade que el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, aunque el decreto “no les satisface” no piensan impugnarlo basándose en que recoge sus alegaciones “más importantes”. Me parece una posición lamentable por parte del Colegio de Barcelona que debilita a los que nos enfrentamos a este, en mi opinión, penoso decreto.

Agradecería más información por parte de quién conozca por dentro el Colegio de Médicos y sus motivaciones es esta materia.

domingo, 25 de marzo de 2007

Alfonso López Borgoñoz:

La pregunta de cuál es la posición política correcta en una caso como el presente no es sencilla de articular en un comentario breve.

Pero, al igual que a ciertos productos que antes se hacían llamar 'bio' se les ha retirado el permiso de hacerlo al no tener una serie de características concretas enunciadas en la ley (esa ley sería también motivo de debate, pero no vale la pena extenderse), y en ello han insistido mucho y a menudo las personas defensoras de una cierta manera de entender la producción de alimentos destinados al consumo humano (promordialmente), no hay duda que se debería tratar de acotar el uso de palabras como terapia, curativa, saludable, etc sólo a aquellas prácticas que se haya acreditado su eficacia para aquello que dicen curar, etc.

Las autoridades sanitarias sólo deberían recomendar o regular el uso de aquellas prácticas que realmente se haya acreditado que curen en mayor o menor manera y, en todo caso, no regular por decreto ni mediante comisones de 'expertos', sino demandando a las prestigiosas instituciones biomédicas que financia la propia Generalitat que les hagan en forma previa a la aprobación de las mismas un estudio sobre la efectividad de las diferentes terapias que prentenden subirse al carro de las medicinas tenidas como científicas, para así, gracias a ese informe, poder criticar las mismas desde una perspectiva y análisis científico y no basado en la autoridad que da una religión, una cierta antigüedad, un cierto esosterismo o la simplicidad de sus argumentos.

Las autoridades recomiendan el uso controlado de los fármacos y que la gente no se automedique. Así mismo, se obliga a la recogida de fármacos en las farmacias. La salud no puede quedar en manos de no expertos. Correcto.

Sin embargo, ¿sí podemos decidir sin mayores conocimientos cual será la terapia más beneficiosa para nuestro caso? ¿si la convencional, si la acupuntura, la homeopatía, etc etc?

No tiene sentido que la gente crea que opta a lo mismo cuando se inclina por una terapia que por otra. Y eso lo deberían defender los mismos defensores de lo alternativo, para los que todo no es posible que valga lo mismo e igual en todos los casos y que, por lo tanto, aunque defiendan algunas de ellas (como la acupuntura o la homeopatía), deberían ser mínimamente críticos con respecto al uso de las otras.

Pero ello no es así, en las revistas 'alternativas' todo cabe, excepto la crítica a ninguna terapia alternativa (salvo en casos honrosos, que los hay, como en todo). ¿Y ello porqué? Por lo de siempre, la escasa tradición científica de verdad de esas prácticas y, en el fondo, de los que las defienden, al no aceptar la importancia de los estudios en profundidad de las mismas, especialmente cuando les son contrarios.

Resumiendo, desde mi perspectiva, a las autoridades sanitarias sólo cabe que pidan a las nuevas 'terapias naturales' para ser admitidas los mimos procesos de validación que se requieren para la aprobación de nuevos fármacos o prácticas médicas. No pueden haber dos raseros ni dos cedazos para controlar los tratamientos que afecten a la salud pública.

¿Qué hacer con los ahora llamados prácticos que operan de buena fé? Sin duda, su regulación no puede ser por las autoridades sanitarias, para evitar confusiones, sino que la tutela de éstas personas debe ser sólo para que no hagan pasar como sanitarias prácticas que no se haya acreditado que lo son.

Su regulación, quizás, debiera ser por las autoridades que regulan el consumo no sanitario u otras, y los practicantes de las mismas (al igual que el tabaco), deberían obligatoriamente que anunciar en sus establecimientos y productos de forma patente y categórica que no se ha demostrado la eficacia de estos productos o tratamientos que ellos venden o efectúan para ninguna cuestión sanitaria.

Lo mismo, por otra parte, debería pasar con todos los otros productos milagro o yogurts maravillos que se venden con propiedades que generalmente son una invención o una exageración de los anunciantes.

¿Se puede permitir la venta de ajo, agua y limón como producto contra el SIDA? Creo que estamos de acuerdo todos en que no. ¿Porqué? Porque no ha demostrado que sirve contra el SIDA. Ello quizás no implique el negar la venta de estos productos, pero sí el hecho de tratar de hacer público y patente que los mismos no sirven para acabar con el temido virus que provoca el sindrome citado.

Por otro lado, sería importante que la misma profesión médica se implicara en un proceso de defensa de validación de las mejores prácticas demostradas en todos los casos, ya sea dentro de la medicina que algunos llaman convencional o en las que esos mismos llaman alternativas.

viernes, 16 de marzo de 2007

teresa gimenez barbat

Lo que me pregunto es lo siguiente: Si estuviera en vuestra mano, si pudierais proponer cambios legislativos o propuestas que defendieran una sanidad basada en lo científico ¿qué pasos se tendrían que dar? ¿cómo transmitir todo esto a la ciudadania? ¿qué debería recoger un propgrama político?

miércoles, 14 de marzo de 2007

Alfonso López Borgoñoz:

No entiendo bien la correcta crítica del Sr. Martín Barra (que comparto en algunos de los puntos en los que directamente critica partes del decreto de la Generalitat, especialmente algunas nuevas técnicas de las que yo no tenía ni idea y que él de modo acertado critica de forma razonable y divertida).

Mi punto de duda con su escrito es que, si la validación no la considera importante (él indica que en el futuro tal vez se encuentre esa eficacia, por lo que aunque ahora no se sepa si son eficaces, se pueden usar)...

¿Cómo distinguir ahora, en este momento, ante un paciente concreto, la terapias a las que se debe dar cancha de las que no? ¿Cómo distingue él o cualquiera ahora entre aquéllas que es posible que en el futuro se les demuestre eficacia (aunque ahora no muestren eficacia alguna) y aquellas que en el futuro tampoco mostrarán eficacia? ¿Qué es curanderismo y que no? (hemos de recordar que una parte del curanderismo se basa en arcanos conocimientos que se transmiten de padres a hijos desde hace tiempo).

Y es que él, correctamente, en la segunda parte de su comentario se da cuenta que la validación es importante, muy importante, ya que nos permite traspasar un umbral y es que tal vez nos equivoquemos con las terapias que usamos, pero son las mejores que se han demostrado que funcionan.

Y debemos fijarnos que estoy en lo de siempre, me es igual el origen de la terapia, sólo me interesa si funciona, en qué casos, en qué condiciones, en qué dosis y sobre cuáles males. Si la acupuntura funciona, es posible que lo haga en unos campos y en otros no, ¿cómo saberlo? No es posible. Hay que esperar. ¿Quién sabe? Tal vez acierten, aunque quizás no. La homeopatía, en ningún caso (eso nunca). Hay cientos de estudios concluyentes desde hace 150 años.

Si a un médico normal en un hospital demostramos que nos ha dado una terapia que no es buena, lo denunciamos. ¿Cómo hacerlo con el resto de terapias? Seguramente lo correcto para los usuarios de las mismas y para sus practicantes, en caso de juicio, es que el juez diga, al médico lo condenamos, por haber hecho una terapia que no es correcta, al acupuntor, esperaremos otros dos mil años, para ver si tienen suerte y las próximas pruebas les dan resultados positivos.

La verdad es que agradezco el comentario sobre algunas de las terapias, que la verdad no conocía (como la espinología). Sobre el drenaje linfático, pese a su uso, no estoy seguro de que sirva. La osteopatía, por los pocos metaanáisis que he visto en reviostas científicas acreditadas, no parece funcionar bien, siendo sus bases científicas también endebles.

Por cierto, no he leíso bien lo de la impugnación de los médicos colegiados, ¿de qué va y porqué?